jueves, noviembre 22, 2007

LA AMARGURA DE JORGE HÉCTOR GIOVANNI


Jorge Giovanni es un huasimentano (o nactobarense o paricino o nacimentano) de unos 34 años, alternadamente obrero o mozo de almacén, que tiene a su haber unas rabiosas patas de gallo rodeando sus ojos de huarén montaraz; su pelo es casi del mismo color que el de la nieve que a sus venas introduce, como la carne y el vino en abundancia y el asado con la parentela de la madre de su hijita. Su salud es buena, aunque carga con un estómago abultado y terminado en punta, que no deja de enorgullecerlo. Yuvini, que es hijo de quien alguna vez fuera el flamante dueño de la gloriosa Quinta de Recreo "La mariposa", allí mismo en Villa Inmensa 680, alguna vez intentó matar a su madrastra, la singular "Matarife", que tiene 3 vástagos con antecedentes delictuales.

Giovanni, por lo mismo, al completar sus fechorías en algún robo casual o al choque de un auto en Santiago, es, supuestamente, el más angelito de todos. Pero eso no es cierto. Porque su impetuosidad y prepotencia superan con largueza la de sus otros 3 medio hermanos, bastante más acumados y cerriles. Es de esos seres que juran que el destino les debe demasiado, cuestión que no es en si misma reprochable... siempre y cuando ésto no signifique vomitar sin talento sobre todos los otros seres y, lo que es mucho peor, intentar abusar de ellos de una manera criminalmente desagradecida.

Giovanni es de aquellos a los que puedes invitar una cerveza y un par de completos, y es capaz de tirártelos por la cara y tratarte de cagado, de tacaño y de pobre huevón, por no haberle invitado un jabalí con una garrafa de Melchor de Casa Concha o, a lo menos, dos cervezas y cuatro completos más. Y debo decir que este posteo nació a raíz de que el engendro aquel me dijo, tras el partido de Chile con Paraguay, una frase oportunista y maricueca que no me provocó admiración: "LOS CHILENOS SOMOS LA PEOR DE LAS MIERDAS PARA EL FÚTBOL".
Cuando la capacidad crítica de un sujeto excede a su capacidad de creatividad o de visión, estamos en presencia de un cerdo; cuando la capacidad crítica de un sujeto está muy por debajo de su capacidad de creatividad, estamos en presencia -casi siempre- de un sospechoso mojigato o un cabrón oportunista; y cuando estas cualidades tienden a igualarse en las alturas, estamos en presencia de un Bolaño o de un Swift o de un Ciorán o de una Emily Bronté o de un Sartre o de un Pablo de Rokha o de una Gabriela Mistral o de un Kafka o de un Enrique Lihn o de un Charles Baudelaire o de un Jean Arthur Rimbaud o de un Carlos Droguett o de un Roque Dalton... pero no de un Juan Giovanni.
LO REPITO: LA CREATIVIDAD NO TIENE QUE VER CON LA CORTESÍA.

lunes, noviembre 19, 2007

MONTANER Y CASTRELLANI: DOS APORTES PARICINOS QUE SE ODIAN


Aprovechando la exposición que parece estar teniendo el blog de Marín en Nactobar (hablo -como Martín Vargas o como el pelotudo de Walterio Benítez que se retiró del Partido por un ataque de hidrofobia- de mi mismo en tercera persona), y a la presencia siempre interesante en los comentarios de un convidado de piedra ANÓNIMO de pensamiento derechistoide (este blog se lo di, sólo en el pueblo, a más de 20 personas... y siempre hay un efecto multiplicador), me voy a referir a dos ilustres nacimentanos -uno de ellos por adopción- y a la relación que tienen entre ellos: FERNANDO CASTRELLANI y GERARDO MONTANER. El primero, es el director de "EL FUERTE", el segundo periódico que ha existido en esta comuna a lo largo de 400 años; el otro es el actual alcalde de la comuna, que pretende reelegirse (no la comuna, el alcalde).

Para mí resulta enriquecedor y misterioso haber no pocas veces entablado amistad con personas que se odian entre si. Y antes de seguir, debo ser claro. A Castrellani, en virtud del apoyo que me ha dado siempre, de una cuestión etaria, de la profesión mutuamente compartida y de cierto común escepticismo (nada destructivo y más bien propositivo) que tenemos ante el panorama social y cultural de estos pagos, lo considero un amigo; a Montaner, en cambio, sólo lo considero un compañero de Partido que cuenta con todo mi apoyo: En las esferas medianas o altas de la política o del edificio del poder, la palabra "amigo" resulta casi humorística cuando no francamente mendaz. De todas formas, para el caso de este posteo da igual: a ambos sujetos les tengo estimación. Y ambos se desprecian mutuamente. Y harto...

GERARDO MONTANER (60 años, huasimentano, chileno y católico)

Gerardo, que es hermano de quien tal vez sea el diputado más destacado de toda la transición, llegó a la zona hace unas décadas; y ocupando su dinero bien ganado, algunos trucos de viejo zorruno y su indesmentible carisma, derrotó en buena lid al alcalde de entonces, Óscar Guerrero Quinsac (militante del insoportable Partido de la flecha... http://www.pdc.cl/ ), que fruncía (Q.E.P.D.) demasiado la boca y no tenía una llegada relajada con la gente. El año 2000, Montaner fue electo con una impresionante votación, que 4 años más tarde aumentó (aquella vez su principal rival fue un pordiosero moral llamado Vittorio Camposanto, dueño de una radio, de un acerado hocico de perra en celo y de una conducta intachable... que cierta vez lo llevó a sacarle la chucha a su suegro apellidado Pezo). Ahora -cuando quizá en virtud de su carácter "al todo o nada", al desgaste natural del cargo y a la envidia de varias de sus víctimas- la pelea será más despiadada que nunca y a varias bandas, y es seguro que Montaner sacará a relucir su caballo de batalla: LA ADJUDICACIÓN DEL PROYECTO DEL PUENTE SOBRE EL RÍO VERGARA (2800 millones de pesos). Es que la política es así: los que la ejercen deben no sólo bien cacarear el huevo que empollan, si no hacernos creer que éste les nació por generación espontánea y en virtud de su pura y gloriosa omnipotencia, y sin la intervención de nada más que de su propia pujanza (léase, gestión). Montaner es mujeriego y demagogo (ha llegado a decir que "todas las mujeres del mundo son hermosas"), bien parecido y viril, bebedor contumaz pero nunca lamentable, generoso con su plata y preocupado de los suyos... con todas esas características del clásico patrón de fundo que tanto le gusta al chilenito, sobre todo en pueblos como Parición. Asimismo, y como casi todas las personas defectuosas (¿todos lo somos?) que pretenden pasar piola sin dejar de ser defectuosos (jaja), es acendradamente católico, y mariano... y este tema de la Fe, del que sé bastante, quizá demasiado, da para un posteo más largo que los de mi amigo el guatón Zúñiga.

FERNANDO CASTRELLANI (34 años, huasimentano, chileno y católico)

Castrellani trabaja de manera solitaria y sin granjearse el apoyo de nadie (excepción hecha de los auspiciadores, que también ganan con él), y es una persona muy discreta que nada tiene que ver con las mañas, muñequeos o especulaciones de la política. Él es un lobo estepario que tiene un Proyecto tanto o más consistente que el de Montaner (alcaldes ha habido siempre acá, pero medios de comunicación escrita sólo dos en cuatro siglos), el que no ha sido suficientemente justipreciado, quizá porque Fernando no tiene esa cualidad de impostación (ojo: no dije impostura) y cacareo mayestático connaturales al quehacer político y al edificio del poder, o porque su producto se relaciona con algo tan irreal como la lectura y la escritura. Castrellani, que es un tipo muy viril y derecho como pocos, casi no gusta, a diferencia de Montaner, de "esas grandes esponjas acomodaticias de lo bueno y lo malo" (LIHN) que son las mujeres, quizá porque es demasiado regodeón o demasiado inhábil en esos parajes, lo que no le arroga ni una brizna de resentimiento... y en eso está muy lejos de tipos como Daniel Yañez (por fortuna se fue de acá, el canapé de grasa), que cierta vez me dijo: "entiende Marín, todas las mujeres, pero absolutamente todas, son malas". Castrellani es un católico mariano de raza y convencido, pero tolerante al igual que Montaner; es, también, un sujeto bastante culto y un fotógrafo notable, que ha leído de muy buena forma el panorama cultural de la zona: comprendió que la cultura de acá pasa casi exclusivamente por el folcklore y por el rescate de las valiosísimas tradiciones del campo, que son la quintaesencia de la Patria... cuestión que más de alguna jueza palurdezca e ignorante desconoce, pues considera tales tradiciones como "rasquerías que nada tienen que ver conmigo, ya". Hay una sola cosa peor que un pelafustán ensoberbiado e ignorante: un pelafustán ensoberbiado e ignorante y con poder.

¿Y POR QUÉ EL MUTUO DESPRECIO?

El asunto, como ocurre con tantas tragedias que nacen de una comedia o de comedias que devienen finalmente tragedias, ocurrió de manera baladí. Hace poco menos de cinco años, Castrellani le dio el puntapié inicial a su periódico y quiso conversar con varios líderes de la comuna, entre ellos con el alcalde Montaner. No sé qué desgraciada conjunción astrológica o perfidia del destino hizo que éste no quisiera recibir a Castrellani, ni la primera, ni le segunda ni la tercera vez. Yo tengo para mí que más de algún cortesano palaciego más papista que el Papa y asaz maniqueísta (esto es, que ve todo en blanco y negro), quizá Juan Brócoli, o cualquier otro, le metió en la cabeza al alcalde que Castrellani era un tipo irreductible y ominosamente derechista (en realidad, si hemos de jugar a la política, tendría que decir que C... es un democristiano de izquierda aunque furiosamente independiente) que pretendía pasar gato por liebre, engañar. De ahí al suspicaz ninguneo del alcalde hubo sólo un paso. Y cualquiera que haya padecido el ninguneo SABIENDO QUE SU PROYECTO ES ONTOLÓGICAMENTE BUENO, sabe que es ésta la peor de las humillaciones, pues te deja con los brazos cruzados y sin mensurar una capacidad de reacción proporcionada y natural, ya que no sabes si achacar tal actitud (el ninguneo) a desdén, envidia, estupidez, falta de visión, flojera mental o lisa y llana maldad.

Estoy cierto que Castrellani sólo anhelaba del alcalde un apoyo moral, un necesario palmoteo, un "estoy contigo muchacho, has tu pega no' más", pero el mal asesoramiento o los propios prejuicios (los propios fantasmas) de Montaner fueron más fuertes. De ahí a la reacción desmezurada del periodista, hubo sólo una paso. Y Castrellani la hizo de oro. En el número siguiente publicó una reveladora fotografía de una de las laderas del Fuerte Ribera convertida, por circunstancial inoperancia municipal, en un auténtico basural, lo que consolidó la guerra (más bien, el mutuo desprecio) entre estos dos ilustres ciudadanos. Asimismo, y quizá sólo por ingenuidad, Castrellani reclutó entre sus columnistas a dos concejales cuyo único aporte ha sido la denuncia sin propuestas asertivas: uno de ellos, un sujeto muy bruto y con cara de mico subnutrido que se apellida igual que el maravilloso vate que escribió "Venus en el pudridero" ( http://inmaculadadecepcion.blogspot.com/2005/06/eduardo-anguita.html ); el otro, un educador, escandalosamente frío, que tiene tanta vocación para la política como yo para las ecuaciones trigonométricas. Mediante sus columnas, estos despechados señores se dedicaron -con muy buenos modales y una calculada abyección- a darle de leñazos a la gestión de Montaner (que en términos generales ha sido buena), y de paso a funar para siempre ante los ojos de éste al notable periódico de Castrellani.

Así es la danza de la realidad, a ratos singularmente absurda. Para concluir, no puedo sino dejar las palabras finales de "LOS TEÓLOGOS", un cuento de un escritor superior. Dicho relato trata, entre muchas otras delicias, de los odios contumaces que en vida se tuvieron dos varones adeptos a la misma Fe... y de lo que Dios pensó de ellos al final, una vez que ambos estuvieron a su lado :

"El final de la historia sólo es referible en metáfora, ya que pasa en el reino de los cielos, donde no hay tiempo. Tal vez cabría decir que Aureliano conversó con Dios y que Éste se interesa tan poco en diferencias religiosas que lo tomó por Juan de Panonia. Ello, sin embargo, insinuaría una confusión de la mente divina. Más correcto es decir que en el paraíso, Aureliano supo que para la insondable divinidad, él y Juan de Panonia ( el ortodoxo y el hereje, el aborrecedor y el aborrecido, el acusador y la víctima) formaban una sola persona".

sábado, noviembre 17, 2007

¡NACIMIENTO TIENE NUEVO PUENTE!


Fueron designados los precandidatos para la elección comunal de concejales y de alcalde del Partido Nacional Socialista de Parición, donde estoy militando. Se presentaron 4 ciudadanos : una mujer con un diente de niño de la Fundación mi Casa (que más encima tiene plata hasta para prender fuego), un dirigente sindical que dice esparda en vez de espalda y ocupa 30 minutos para exponer algo que perfectamente cabe en 3, un sujeto de hígado hecho mierda que es chofer municipal y conoce bien el campo y a su gente y a su vino, y otro amigoide no poco soberbio que al fin se quedará con el voto que yo pensaba darle a mi amigo Mario Andrés Galaz Martín. Éste, en una decisión de última hora tiró el poto pa' las moras y no se presentó. Me pareció una tontería inexplicable. Tenía buenas condiciones y posibilidades (Mario se junta con cuicos y pirujas, analfabetos y letrados por igual) y se granjeaba más encima un buen empleo. Pero al parecer le dio pánico escénico ver a dos personas con más hambre y con más años, y a dos candidatos que sólo desatan su risa. Siempre ha dicho que Don Nelson es un cerdo que no sabe comportarse con el trago y que Pablo Morón es un guatón libidinoso e irresponsable que anda puro hediondo a sal. Pero no se presentó y no sé bien porqué. Yo tampoco lo propuse; quizá faltó ese paso necesario. Ahora, sólo la muerte podría redimirnos.
Lo único notable de la cita (donde fueron más de 30 camaradas entre ellos una mujer abstemia y no poco apetecible) fue la alegría del alcalde Gerardo Montaner (en la foto, en una caricatura de Juan Carlos Puyrredón), porque ayer le aprobaron un proyecto por DOS MIL OCHOCIENTOS MILLONES para construir un puente vehicular sobre el río Vergara. Nuestro líder nos dio la exclusiva y se emborrachó gustoso, nos dio una cátedra de inteligencia emocional y de manejo escénico, contándonos intimidades de amigo. Gran valor el viejo. Hay que puro pedirle hueás, pq es un tipo muy personalista, emotivo y devoto de los libros de la vida de Francis For Coppola y Mario Puzo. Y aunque no sabe casi nada de demasiadas cosas, es un zorro de temer y alguien que nació para buscar acuerdos. Y también ha vivido sus dramones mexicanos el hombrón, como cuando quedó viudo y cuando una de sus hembras lo dejó por otro, pero su talento y el dinero lo han redimido siempre (bien o mal), pues "CON LA AYUDA DE MI DIOS" le ha permitido siempre ponerse dispendioso cuando lo ha necesitado.
A Mario le dije al final lo siguiente:"POR SER MÁS VIEJO QUE TÚ ME HE EQUIVOCADO MÁS, ¡¡AVANTI COMPÁÑERO!!! ". Lo del bicho fue una decepción notable, similar a las que yo le he dado a él con mi talento incuajado. Pero los amigos verdaderos están en todas, y lo sigo considerando un gran tipo, de lealtad probada y enorme destreza social (es capaz de lidiar con el Papa, con el Presidente de Venezuela y también con un piruja o subnormal cualquiera). Dios lo va a perdonar, porque yo también lo hice.

lunes, octubre 22, 2007

RESPETEMOS LOS DERECHOS DE LA INFANCIA


Tanto mi madre (ahora jubilada) como mi hermana y una prima que vive en casa, trabajan en temas relacionados con la educación infantil. Por lo mismo, siempre andan mentando el versiculo segundo del capítulo diecisiete del evangelio de San Lucas. No estoy muy de acuerdo con ellas.
Ayer, sin ir más lejos, yo estaba en el barrio más clásico -y quizá el más brígido- de todo Parición. Jugaban Colo Colo (2) y la Universidad de Chile (2). Estaban Flaco Lenny, Choro Nicke, Miguel Garces, Henry Hidalgo, Negro Óscar (que pasó a buscar su bicicleta), Mario y Germán Galaz, el Maestro Santis, Brad Pitcher, Pato Garrapata, el Chuleta Zamora (que es de por sí agresivo), Johnny Pepa, el Pichula Ocaranza, el hijo subnormal de don Eustaquio Rigoletto, Charly Gato, un Joven Regio que defeca de oído, Choche Cotorra, Lucho Tripa (hincha del Arriteta Guindos), dos adolescentes admirablemente feos y los dueños de casa: la familia de Aldous asomando la nariz de vez en cuando para ver si los hombres requerían más bebida.
De pronto, Nicke Danny, a quien es imposible faltarle el respeto y estaba asaz de cumpleaños y cuidando la puerta del privado donde departíamos (pa' cachar quien entraba y quien no entraba), dijo al aire, referiéndose a uno de sus azules: “¡tay puro hueveando gil culia’o!”. En eso, un enano de no más de 8 años, le constesta: “¿Y por qué no entrai vos a jugar?” En ese lugar, en ese privado que da a un patio con cerro y dogos blancos, había exactamente 12 subnormales, 3 delincuentes, un criminal (que acuchilló a un badulaque pa'lla pa'l Otro Lado y le esparció caca en las entrañas) y 4 microtraficantes de matico seco. En ese lugar, en ese cubil con tele grande y risotada y vino rancio y cerveza color pichí de perro, ninguno de nosotros era un santo, pero la incalificable grosería de ese pequeño Calígula, sencillamente me sublevó.

Hice algo de un coraje borracho. Me puse de pie, atravesé el larguísimo mesón donde los hinchas se inyectaban, y le reventé el hocico al triste enano, con una sola patada mis punta de acero. Le volé como 4 dientes y le dejé la cara como bofe. El partido estaba MUY caliente, pero el OHHHHHHHHHHH, entre admirado y censurante que los locos profirieron, se escuchó hasta en Santiago. El niño irrumpió en un llanto mojigoide de travesti sin pichula: ¡¡PAPÁ, PAPÁ!!, ¡¡PAPÁ!!, bramaba como un cerdo en celo cagando de placer.

Llegó su padre, el sinigual Aldous Pérez, que es, a kilómetros de distancia, el tipo más rudo de todo el viejo pueblo fundado por Ribera (24 de diciembre de 1603) y que no entiende otro lenguaje que la violencia. Sacó un revólver y me lo puso en la cara. Me hizo daño. El partido ya a nadie importaba. Le dije que no estaba educando bien a su retoño y me respondió (aunque con otras palabras) que aquello sólo le incumbía a él. Le retruqué que no estaba de acuerdo, que no podía incurrir en el pestilencial error de amparar la prepotencia. Es mi hijo, respondió. Los hijos son de todos según Khalil Gibrán, le dije finalmente. Me entendió. Bajó el revólver y llevó a su hijo, que lloraba con lágrimas de cocodrilo, al hospital. En ese momento, Miguel Riffo marcó el 2 a 1 para Colo-Colo. Pero nadie celebró.

sábado, octubre 20, 2007

APUNTES A PARTIR DE "LA CONJURA DE LOS NECIOS"



Hace un par de días murió LUIS SÁNCHEZ LATORRE (1925-2007), el popular Filebo, un crítico literario ancestral y muy querido que, entre sus muchos logros, sobresale su intento de abuenar a Neruda y a De Rokha, ese par de colosos que en vida se odiaron con una pasión digna de mejor causa; el intento de Filebo fracasó por la negativa -cobarde, pragmatista o ensoberbiada- del Pablo triunfador. "La historia los juzgará", decía un caballero por ahí. Y es por Filebo que, inusualmente en este blog, me dispongo a criticar un libro. Se trata de "LA CONJURA DE LOS NECIOS", de JOHN KENNEDY TOOLE (1937-1969, en la foto), un americano de Nueva Orleans que a principios de los 60's escribió esta novela sorprendente, que esperó más de una década para ver la luz. Cuando Toole estaba bajo tumba, fue su propia madre la que años después convenció al editor Walker Percy de publicar el apócrifo manuscrito de un desconocido.
El protagonista de LA CONJURA... es un joven de 30 años llamado IGNATIUS REILLY, que pasó 10 en la universidad, donde conoció a Myrna Minkoff, su sempiterna y polémica novia, que vive la vorágine de los 60's en Nueva York. Reilly, que yace varado en Nueva Orleans, descree del mundo laboral y vive con su madre, una viuda sobreprotectora, estrafalaria y ambigua en su actuar para con él (su relación con él es casi idéntica a la que tiene mi amigo el poeta Daniel Stone con su madre). Ignatius, casi siempre enclaustrado en su fétida habitación, fomenta una visión medieval de la realidad, carente de ambiciones mundanas de éxito y riqueza, y resignada al influjo de la Rueda de la Fortuna. Es inmensamente gordo, egocéntrico, hipocondríaco (se siente determinado por las aperturas o cierres de su "válvula pilórica"), antisexual onanista, inquisidor de las costumbres y aficiones modernas (cine, tevé, espectáculos, etc... lo que no impide que sea un ávido consumidor de las mismas), insolentemente feo y flatulento; y con una destreza y elegancia de palabra, con una capacidad de elaboración de ideas e interpretación de la realidad, verdaderamente sorprendentes: es, como lo son muchos escritores de estos tiempos de triunfal neo-analfabetismo y famofilias bastardas, un ser condenado a la argumentación marginal, a la revolución solitaria y a las reflexiones inconducentes (que pasan a ser parte de los rastrojos del basurero cultural). Su libro de cabecera es "Sobre la consolación de la filosofía", (De consolidatione Philosophiae), publicado en el 523 d.c por Severino Boecio, un cónsul caído en desgracia que considera que la felicidad consiste en el desprecio de los bienes de este mundo y en la posesión de un bien providencial imperecedero, pensamiento que lo convertirá en uno de los precursores de la teología medieval.
Reilly -que como dice en la contratapa es una mezcla de Oliver Hardy delirante, Don Quijote adiposo y santo Tomás de Aquino perverso- está ocupado en escribir una extensa y demoledora denuncia contra su tiempo, tan carente de "teología y geometría como de decencia y buen gusto". De pronto, una circunstancia accidental lo mete de lleno en el trabajo remunerado, que desempeña primero en la fábrica "Levy pants" y luego en la empresa "Salchichas Paraíso" de repartidores callejeros del indigesto material (que él consume con grosera avidez). En estos ambientes -y en el bar "Noche de Alegría" donde comienzan los problemas-, Ignatius conoce a muchos personajes, casi todos marginales, auténticos despojos del capitalismo, incluso los que están mejor parados: un patrullero que es humillado por no poder infraccionar a nadie, un travesti que recibe cuantioso dinero familiar a condición de no aparecerse por su casa, una anciana patética que es mantenida artificialmente en el trabajo de la fábrica de pantalones, un afroamericano resentido incapaz de hablar sin palabrotas, la altanera dueña de un prostíbulo encubierto, una pareja de millonarios que no hacen más que hostilizarse, etc. El tono es de un sarcasmo terrible, a veces melancólico y -a diferencia de casi todas las novelas de autor- poco condescendiente con el protagonista.

Todos estos personajes desembocan genialmente en el clímax, que constituye un escándalo público, una posible debacle económica con amenaza de cárcel (derivada de una carta que Ignacius escribió al gerente de la competencia cuando trabajaba en la fábrica de pantalones) y la posible internación siquiátrica de Ignacius urdida por amigos de su madre. Todo a la vez. Y es en este punto cuando más nos atenaza, cuando más nos conmueve, y cuando más atingente nos parece el bellísimo epígrafe de Jonathan Swift (autor de "Los viajes de Gulliver") al comienzo del libro: "Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede indentificarse por este signo: todos los necios se conjuran contra él". Pero la vida, que es un payaso grosero e inmisericorde, hizo que tal conjura quedara invalidada en el desenlace final de Ignacius Reilly, pero no en la vida de John Kennedy Toole, quien en 1969, luego que su novela fuera tenazmente rechazada por las editoriales y a causa de ésto su vida malograra, puso fin a sus días. Quedó, quizá por lo mismo y no pese a ello, como un ídolo de la cultura yankee que idolatra los cadáveres, los genios vomitados por la danza de la realidad que se empeñan en construir, y esto se rubrica al constatar que en Nueva Orleans hay hasta una estatua del entrañable Ignacius Reilly. Así es ese grande y terrible país que queremos emular.
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Nota al margen: Al leer este libro no pude evitar pensar en GONZALO LEÓN e IGNACIO FRITZ , dos escritores chilenos más bien iletrados (yo tengo exactamente la edad promedio de ambos) que alguna vez se compararon con el mentado Reilly. Pero ellos, aparte de fomentar una escritura más exhibicionista que autobiográfica, y de ser o haber sido escandalosamente gordos, no tienen ni la décima parte del bagaje cultural del aludido personaje, y no saben nada de teología. Nada. Son las tentaciones de la famofilia: aquel sacodehuevismo que pretende subvertir la conducta obvia que QUIZÁ todo literato debiera asumir como un dogma : LEER-ESCRIBIR-HABLAR; no al revés.

viernes, octubre 19, 2007

REFLEXIÓN INTEMPORAL SOBRE EL HERMANO FÚTBOL

Hace 3 o 4 días la ROJA DE TODOS, tras perder ante Argentina con dos tiros libres de Riquelme, no era nada, y ayer hizo con Perú lo q siempre ha hecho: hacerse respetar. Ambos encuentros los vi en casa de Miguel Garcés (compañero comunista y vendedor ambulante), en Parición, hacia "el otro lado", junto a Mario Galaz, el maestro Víctor, Henry Hidalgo, el microtraficante Marcelo Chea, Cabeza de Cordero Hernán (q llegó al final), Manuel Castro y el Choro Nicke, que es panadicto (adicto al vino, al tabaco, al cigarro de visiones, a la carne), oriundo de Los y gana como palo y medio al mes vendiendo chucherías en el centro; después hicimos una asado de hilos de plateada con ensalada de lechuga con yuyos. De lo que se vio en ese partido se puede esperar mucho, pq tipos como González o Fernández o Suazo o Vidal o Waldo Ponce, no los encuentras siempre. Y ahora están. Ahora son. Ahora somos. El fútbol es como un absurdo día de campo, botado junto a un río tomando cerveza y comiendo trozos de res con la mano, no se saca nada en claro pero se disfruta. El fútbol es el martirio de la derrota merecida, la incomprensión de los otros ante el infortunio y también el triunfo, escaso pero real. Es el poder beatífico y milagroso de la revancha y la condena (la liberación) del olvido, y acaso en eso se parece a la literatura. Ahora está prostituido: bueno, se sigue pareciendo.

Hablando con Ulises San Martín, Gregorio Suárez, Camilo Herralde y Marcelo Montecinos, mi editor, puedo dar fe que el 24 de este mes podré lanzar mi libro. Lo de lanzar es un término simbólico, pq el libro lo he lanzado 4 o 5 veces y lo he difundido de la mejor forma posible: de manera personal. Creo q es un gran libro. Salud. A finales de este año sale el otro.

miércoles, octubre 10, 2007

BAJO LA SOMBRA DE JUAN PABLO AMPUERO


El siguiente texto, habrá de ser leído el viernes 26 de octubre en el lanzamiento de "La vida se deshace en las sombras", novela de Juan Pablo Ampuero (1945-2002), que se realizará desde las 20:00 horas en el Colegio de Profesores de Ciudad Sur (Varas 330).

Hablar de Juan Pablo Ampuero es evocar a un escritor que también fuera un eximio pedagogo. Es recrear el influjo del ensueño de los bares y el infatigable periplo hacia el fondo de la noche, donde suele hallarse el fuego y algunos secretos vedados al hombre común, sometido al dictamen de la razón y de un presuntuoso orden perfecto... anterior a la sangre.

Hablar de Ampuero -el primer escritor vivo que admiré y que vino al mundo en Punta Arenas con el nombre de Carlos Káyser, el 13 de noviembre de 1945- es evocar a un narrador prolijo que también fuera un espléndido poeta; es referirnos a un conversador infatigable, que desde la tiniebla y desde la modestia, alejado de los centros de poder y de los fondos concursables, urdió una obra singular. Es evocar las férreas luchas en contra del gobierno militar y la visión posterior de construir el futuro en base a una actuar propositivo; es evocar al escritor comprometido con su tiempo, impulsor de revistas culturales, páginas literarias y alguna vez líder de la filial Temuco de la Sociedad de Escritores de Chile. Hablar de Ampuero es evocar a un espíritu solitario que, paradójicamente, a través de su viaje conoció de cerca -y no con la cercanía de los políticos- los sueños, alegrías y tristezas de la gente sencilla: del obrero, del mapuche, del profesional esforzado, del estudiante y del andante de la noche.

Hermano secular de Baudelaire, de Rimbaud, de Mallarmé, de Teófilo Cid, de Rolando Cárdenas y de Jorge Teillier, Juan Pablo Ampuero, autor de ocho libros -dos de los cuáles aún esperan su publicación- encarnó la videncia propugnada por los simbolistas: esa visión tenebrosa y profunda de la naturaleza, esa iluminación que según Arthur Rimbaud se lograba mediante el razonado desajuste de todos los sentidos. “La vida es una enfermedad del espíritu, la verdadera vida está ausente, no estamos en el mundo”, nos dice el mismo Rimbaud. Y Ampuero reafirma:

"Quizá escribir para los exaltados / cuyo espíritu funciona en el vacío doloroso
nos ayude a recobrar lo que fueron nuestras alas"

y en un par de versos de su último poemario, sostiene:

"Sólo es dueño de su vida quien la desprecia / va escribiendo el alba con su mano luminosa".

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En cuando a su último libro, “La vida se deshace en las sombras”, básteme decir que es una novela del género policial inspirada en hechos reales y ambientada en el Temuco de los 90's : una sociedad debatida entre un progreso sordo, los negocios oscuros y el tráfico de influencias y de estupefacientes. En ese contexto -y luego de la muerte de Janet Gajardo, la ex secretaria del Empresario Mauricio Ibáñez- Rafael Storni, un ex militar y a la sazón periodista del “Diario del Sur”, decide aclarar esa muerte por su cuenta. Luego de una furtiva llamada del inspector Víctor Sáez, y ante la sospechosa inoperancia de la Policía y del Poder Judicial, Storni acomete su misión, indagando en las fuentes no oficiales, en la magia del azar objetivo, y en los secretos emanados de “estar en el lugar preciso, a la hora precisa, para escuchar la movida precisa, pues en el bar llega el momento irremediable en que no hay diferencias sociales, ni raciales, ni de trabajo, y el vino desata las trabas que sostienen los secretos”, como dice un personaje en la página 98. Después, Storni concluye que la muerte de la secretaria está directamente relacionada con la del mismo Ibáñez, acaecida tiempo antes, que según la justicia se “suicidó” de 75 puñaladas.

En las páginas del libro desfilan, entre otros, sujetos como Lorena (compañera de aventuras del protagonista), el Ramiro (un diletante alcohólico que siempre está bien informado), el Cronopio (un perspicuo dibujante), el profesor Romeral (conversador eximio con trazas de filósofo), el poeta Barrientos (posible alter ego del mismo Ampuero) y el cínico León Gallardo, quien desde la cárcel sostiene: “la gente se acostumbra a ciertas formas de comportamiento. El pecado de omisión resulta a veces un bien social” (p. 83)
Novela que atrapa desde un comienzo llevándonos a un fin inesperado, “L.V.S.D.E.L.”, es una de esos libros que me atrevo a motejar de necesarios. Socialmente necesarios, diremos: “Cuando decimos ley, debiéramos decir poder, y cuando decimos poder debiéramos decir riqueza, dinero”, sostiene uno de los tantos personajes complacientes de la trama. Y es esa forma de ver al dinero, como un fin en si mismo y como la medida de todas las cosas, lo que lleva a desnaturalizarlo, convirtiéndolo -como dice Balzac- en el excremento del demonio, o -como dice nuestro querido Gonzalo Rojas- en la encarnación de la muerte en la tierra.

viernes, octubre 05, 2007

MILÉSIMA OPINIÓN SOBRE LA CÁRCEL DEL CLAN PINOCHET


Ayer compartí un par de cafés con Paula Palma Bovary, periodista del sector salud en Ciudad Sur y una de esas amigas que valen más que un cofre lleno de tesoros y que…

En algo más de dos horas conversamos de temas como: la sencilla eficacia de los versos de Jorge Teillier (“fui al patio a decirle a los conejos / que el amor estaba muerto”) del todo exentos de palabrofilia (adicción a las palabras), y de su trágico alcoholismo que nunca lo llevo a agredir más que a si mismo; de los aborrecibles efectos secundarios del floripondio y de la caspa del diablo; de lo pesadillesco (la palabra no existe) de las espléndidas cintas Hellraiser y de algunos pasajes intolerable y bellamente espeluznantes de David Lynch, pero que son superados por el museo de horrores que suele mostrarnos la realidad social (discutíamos el caso de Gerardo Manquilef -ese es el nombre real-, un ex alcalde que ya no vive en Chile y que le dio a beber a un niño mapuche de 5 años una botella de whisky que le provocó la muerte); de la naturaleza misteriosa de la protervia (maldad extrema), que se escapa de todo parámetro biográfico o siquiátrico, parámetros que hasta pueden erroneamente justificar dicha protervia; de aquella genial frase de James Joyce que asegura que en un sueño uno es a la vez el dramaturgo, el director, el espectador y el actor de una misma obra de teatro; de la amistad que Paula tuvo en su infancia con una amiga imaginaria, para palear su soledad de hija única y satisfacer el espíritu de competencia que todos bien o mal llevamos dentro; de la enorme diferencia que hay entre tener dolencias y ser constitucionalmente enfermo (dimos el caso de una futura doctora en literatura que tiene depresión endógena y severos problemas hormonales, y que fomenta una testarudez intelectual y académica sustentada, explicablemente, en la fuerza bruta y en una cobardía sin fin); y por cierto que también de la cárcel que afecta a la familia de Augusto José Ramón Pinochet Ugarte (en la foto se le ve con parte de su familia en tiempos mejores).

También hablamos de muchos otros temas que no tienen cabida en este blog.

Paula, que necesariamente ha debido indagar en el tema de la salud, me dijo que el tragicómico caso de Pinochet y su clan era como la caprichosa metástasis de un cáncer, “que una vez muerto deja ramificaciones insospechadas y hasta más dolorosas que el mismo cáncer que las engendró”. Le comenté que aquella metáfora me llevó a recordar la famosa frase de Gustavo Leigh Guzmán (integrante de la junta que encabezó el pronunciamiento del 11 de setiembre), que comparaba al defenestrado (destituido) régimen de Allende con un cáncer… y los cánceres “se pueden” o “se deben” extirpar… lo que sin duda motivó que más de algún militar, al torturar, pensara que estaba sanando al cuerpo social. Luego me dijo que el asunto, la gran noticia de la semana, no le provocó tristeza y en eso no estuve de acuerdo con ella.

En primer lugar, porque a causa de mi aristocratizante (de)formación espiritual tiendo a despreciar las emociones gregarias: si diez millones de sujetos se jajajean yo no tengo nada de que reír (salvo en el fútbol). En segundo lugar, porque resulta irreductiblemente abyecto patear en el suelo a un derrotado: no digo que la imputación hecha a estos sujetos sea arbitraria o que, como dicen los pinochetistas (algunos de ellos excelentes personas), “no es más que una cortina de humo destinada a tapar los graves problemas del gobierno”; sólo digo que desde el caso Riggs, Pinochet ya fue condenado por la Historia, por el diario “El Mercurio”, por sus ex aliados y por la implacable danza de la realidad, y la miel sobre la miel repugna. Y en tercer lugar, y aquí finalizo, porque trivializar la palabra Justicia es una desmezura peligrosa: Aquellos (y apelo a la noción de ser humano) que de forma jactanciosa y petulante y hasta canallesca se están llenando la boca con frases como “justicia divina” o “así como pecas pagas” o “la fuerza de la verdad”, son, por cierto que con matices, los mismos animales vengativos que celebraban con champagne y que hasta siguen celebrando como la segunda independencia de Chile la ejecución de una violencia que puso fin a un gobierno desesperado y casi puramente emocional. Actúan con la vileza del sujeto que se enorgullece y alegra de haberle vaciado una pistola en el mate a un delincuente peligroso que entró a robar a su morada, en lugar de preferir que aquel asalto jamás hubiera acontecido. El pinochetismo puede ser torpe y hasta delirante, pero el mal siempre ha estado en todas partes, señores.
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¡Última hora!: el clan fue liberado por obtusa negligencia o por torpeza o no sé bien por qué. Mas ello no cambia las ideas esenciales de mi escrito.

martes, septiembre 18, 2007

PAPILLÓN Y LA PASTA (QUE NO ES EL DINERO) BASE


Parición, pueblo ramplón y huasiloco nacido el 24 de diciembre de 1603. Adentro, la cárcel. Afuera, el infierno social del 18 con mal trago y mucha cumbia, digna de una danza de cuchillos: las ramadas en pleno con mucha culona apetecible (Proverbios 11:22), pues en este pueblo -he vivido en 11 ciudades- hay mujeres prodigiosas.

Mucho más abajo, Papillón, el segundo hijo de una familia de regentes de una panadería y luego de una shopería ubicada en plena "Villa Alegre" (el "New York Pub Restorán"), que actualmente nadan en plata, en sensualismo bruto y son hinchas despiadadamente fieles del un club futbolero de Santiago, a una de cuyas tantas filiales perteneció el padre de la familia en sus años mozos.

A Papillón de Parición lo conocí el año 96, mientras amenazaba de muerte a mi desaparecido amigo "Tiroloco", a causa de una hembra (algo nada infrecuente en estos lares), en el segundo piso del "American Bar"; lo cual, a todas luces, fue un acto temerario. Papillón es -o más bien era- un mocetón impetuoso, con un parecido notable al Al Pacino de "Scarface". De manos y nudillos respetables, su impetuosidad llama (o llamaba) poderosamente la atención, pues el hombre no excede del metro setenta. Su virilidad no deja de ser cortés, como en los auténticos malevos (pienso yo): aquellos bravos que saben ponderar a quien tienen enfrente, aunque no sean éstos de sus pagos violentistas.

En lo que a hoy respecta, Papillón andaba con Polo Drink, con Zorro Lenny (chantado en el trago) y el amigo Moais. Los vi en las ramadas del loco Villagrán. Yo había dado un par de vueltas y sólo vi a esa gente que me resulta complicado saludar. No había ningún amigo, amigote, amigoide ni amigastro, y la música no era admirable.

Me invitaron a deponer el absurdo y a dejar de lado a Diógenes Laercio (una biografía que me prestó mi buen amigo el "Flaite" Ilustrado de Ciudad Sur), pero yo ando tomando analgésicos. No me creyeron. O no me quisieron creer.

En eso, Papillón, que estaba muy alterado, se fue de nuestro lado, y como ocurre en un pueblo como éste, donde abundan los seres generosos y amigables, pero profundamente maledicentes, escuché el casi alegre testimonio de los otros sobre el rudo Papillón: "EL HOMBRE, DURANTE AÑOS EL PRINCIPAL DISPENSADOR DE YERBA BUENA DE LA CIUDAD, AQUEL QUE GANABA MÁS DE 5O MIL PESOS DIARIOS EN VIRTUD DE SU PURA CHOREZA Y BUENA ESTAMPA, ESTÁ ENTREGADO, PERO GROSERAMENTE ENTREGADO, A LA PASTA BASE".

En realidad, reparé en su extremada flacura, que ya no era enérgica. Reparé en sus ojeras de locutor dieciochero en el ocaso, y pensé que Papillón ya no era digno de si mismo (lo que es casi un sinónimo de la insidiosa muerte). Después, mientras yo fumaba tabaco de hebras largas con los paisanos antes nombrados y, cuando tras media hora me disponía a volver a la cárcel (mi casa), un hombrecillo acuchilló a Papillón. Ahora, lejos de la pasta, Papillón es un hombre libre. Quien sabe hasta cuando. Luego de un rato, llegó Carabineros y reestableció la fiesta, por lo cual hoy tampoco podré dormir, pues el ruído de las ramadas es como un barco anclado en el cemento o un carrusel ajeno.

NADIE ES LA PATRIA, O, ESTO NO ES VANIDAD


“Nadie es la Patria / pero todos lo somos / Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante /Ese límpido fuego misterioso.”

Así reza este poema (de un argentino) que siempre recuerdo en fiestas patrias, así como también al De Rokha chilenero en su magistral “Epopeya de las comidas y bebidas de Chile”. Para muestra un botón, que poco tiene en este caso de culinario, si no más bien de crepuscular.

“Y nosotros nos acordaremos de todo lo que no hicimos y pudimos y debimos y quisimos hacer / como un loco asomado a la noria vacía de la aldea / mirando con desesperado volumen / los caballos de la juventud / en la ancha ráfaga del crepúsculo".

Ya es 18 de setiembre en Chile (6:00 am), mas para mí el festejo empezó antes, el 13, en unas ramadas de la UFRO (la principal universidad de Ciudad Sur), ubicadas a un costado de ese gimnasio nuevo cuya arquitectura recuerda a Brasilia. Fui a ese evento con Koneka rubia, pero me quedé con Carolina, mirando los caballos de la anciana juventud desfilar en la frugal llanura, que tiene un fondo tipo “Comfortably numb” de Pink Floyd. Ella (Carolina) estudia Trabajo Social y ayer llevó a su hijo de 3 años vestido como huaso de parada, de quien obtuve un plano contra el cielo. Por ahí también aparecieron Claudio Maquiavelo, Miguel Cerón y Rodolfo Astudillo, todos haciendo de padres. Ella, Carolina, junto a seis o siete u ocho amigas de Trabajo Social (una era Julia Roberts chiquitita), bautizaron una ramada con el nombre de LA COMUNACHA (como un hacha), lo cual hace justicia porque varias de ellas tienen guagua. Eso es bello, casi mejor que la tarde prolongada y de algún modo eternizada como un asno de tiempo circular.

En medio del fragor de la contienda me acerqué a Cocorro y a Gerardo Quijano, que llegaron con sus minas respectivas y de forma misteriosa al edénico lugar. Crucé lentamente el prado con dirección a la cancha (el sol empezaba a ocultarse), sonreí diabólicamente, estiré mi mano desnuda de puñales y les dije: “CÓMO ESTÁS GERARDO, HOLA COCORRO”. El publicista Quijano, a quien todavía respeto, me respondió: "CÓMO ESTÁS MARÍN", pero Cocorro el Cocodrilo me dijo simplemente: “CÓRTALA YA”. Casi me dio vergüenza ajena. "Es con la risa y no con la ira como mejor se mata", dijo alguien cierta vez.

Después fumamos en un lecho de piedras y la noche, que al igual que el día siempre estará ahí pese al escandalo del mal, nos amó. Aún tenemos Patria, ciudadanos.

Ayer me escribió Camilo Herralde, quien hará las gestiones para el lanzamiento de “Palacio Larraín” en Santiago, con Felipe y Agustín, dos muchachos que de verdad tienen talento. Es el último lanzamiento que haré de mi primer libro, pues el otro será parido, no sé si publicado, antes de finalizar el año, como un "Toro de Falaris".

El “Toro de Falaris” era un tormento que consistía en dejar a un tipo adentro de un toro de hierro calentado al rojo vivo, el cual era puesto en la cima de una colina; los gritos del infáustico hombrecillo (un Cocorro sorprendido en falta) y el humo que salía del toro hacían que el cuadrúpedo cobrara vida propia. Más abajo, les dejo un cuento relacionado con el finado Jimmy Coyote, que bebía enormes vasos de suciedad. Yo sigo escribiendo literatura; lo que pasa es que no puedo ver este gesto del blog como algo inútil; de hecho, no lo es. Puede ser triste, puede ser suicida, puede ser incluso errátil, puede ser (sado)masoquista, pero de inútil lo es menos que desayunar bien.

Acabo de llegar a Parición y al lado de mi casa están las ramadas. Como después de una larga travesía, el sentimiento que me invade es de pavor ante mí (con algunas voces en la noche), sobre todo al ver cómo son capaces de sufrir y de gozar inutilmente (o más bien ilusamente) casi todas las personas. Tiendo a verlos, a unos más que a otros (y no me refiero a los pobres), como animalitos atropellados a la vera del camino. Y esto no es soberbia ni tampoco vanidad: es compasión. Una compasión rabiosa y tal vez espeluznante (ecle 1: 17-18).

Cuando has sufrido demasiado, y más bien lejos de los otros (con carencias tan extremas y distintas que nadie ha padecido jamás), tienes dos posibilidades. O convertirte en un monstruo de luz, de soledad y descrédito (actual o futuro), como ADOLF HITLER. O, pese a sentirte un héroe del dolor o un aristócrata del sufrimiento, convertirte en un monstruo de luz, de soledad y descrédito, pero capaz de empatizar sinceramente con los otros y librar a más de alguno. (Huelga decir que, para lo que uno espera, no cabe más que sentirse un aristócrata, un elegido, pero eso no significa que uno deba ponerse de espaldas a los inferiores, que se han cavado sus infiernos, idiotismos o perpetuadas derrotas, a causa de una homosexualizante falta de información: por falta de gnosis, de hermetismo, de humildad, de compasión, de pureza, de satanismo conciente -conjurado-, de alegre maldad, de cristianismo bien leído, de perversidad entendida no como crueldad si no como videncia: pero la videncia por si sola no salva...). Ahora si, JIMMY...
(ESTE POSTEO NUNCA FUE VANIDAD... quizá sí fue un acto suicida... me refiero a decir palabras autolaudatorias de un rompe y se raja y así "sin asunto". Seguramente).

viernes, agosto 31, 2007

TEILLIER EN LA UNIVERSIDAD


Fines de Agosto. Mi tercera estadía en Ciudad Sur (1980-1997, 2001-2004, 2007…), esta vez en la casa de Leandro Muñoz Caro: un esnobista y leal amigastro con quien sacaremos un conejo del sombrero.

Anteayer fui a una conferencia sobre Jorge Teillier, donde Machos Tristes, Guido Eilers, Federico Schwob, Nicanor Pérez, un sujeto espantosamente formal (que en todo caso es muy buen chato) y el peñi Cifuentes (traductor de la reciente antología de mapuches perpetrada por Genaro Huenchullán), leyeron poemas del vate de Lautaro. No estuvo mal, pese a la pésima lectura, connatural a casi todos los poetas chilenos (que creen que lo suyo seduce de antemano, cual si neurofisiológicamente estuviéramos capacitados para absorver un discurso desnaturalizado... prefiero que se me acuse de" gritón" o "dramatúrgico"... pero la poesía no se defiende sola).

Asimismo, ninguno se acordó de los pingüinos sentados en la parte posterior del auditorio de la casa de Bello. Digo esto porque Teillier tiene espléndidos poemas referidos al amor (escindidos del lugar común), al estudio o la ingesta de bebida en la enseñanza media, demasiado necesarios en la era donde todo despierta y es casi dulce la tristeza:

Ticatqueo del reloj. Ves de nuevo
los pueblos cuyos nombres nunca aprendiste,
el pueblo donde querías llegar
como el niño el día de su cumpleaños
y los viajes de vuelta de vacaciones
cuando eras -para los parientes que te esperaban-
sólo un alumno fracasado con olor a cerveza


Confieso que llegué tarde y no vi la primera conferencia (que según entiendo fue del simbolista Schwob) porque acompañé a la encantadora María José al centro del ágora de Bello e incluso fumamos mirando los colores irrecuperables de la tarde. Al entrar vi una serie de sujetos, muchos de ellos conocidos, como Rodolfo Astudillo, quien vendía sus dotes acompañado de su mujer, su hija y su hambre crónica de vate archimanido…

(“El cuerpo es un delito / delito es un gesto / todo gesto es subversivo /cuerpo es una calle / calle es un delito / pensar cuerpo / cuerpo es signo / conocimiento cuerpo delito / conocimiento cuerpo / Dilación cuerpo / cuerpo rivalidad / cuerpo y juicio / cuerpo ofrenda delito”).

También vi a Julio Alister y al nuevo seremi de cultura, Juan Inostroza, vestido con manta y alpargatas. Sirvieron café y no vino, ni siquiera un inocente vaso para prolongar la tarde. Cuando noté que el simbolista Schwob (a quien simbólicamente consideré alguna vez mi enemigo en el simbólico e inconcluso magíster literario que hice en la simbólica Universidad de Chile en el 99) había envejecido y se había quitado el bigote, perdiendo buena parte de su idiota y bufonesca y consabida petulancia, que viene adherida como la grasa a la carne a su exquisita erudición, pensé en la decadencia: pero en una decadencia que no se sabe decadente y carece por ello de porvenir.
Mi impresión fue confirmada cuando Nicanor Pérez leyo un poema pugilista de Teillier, que introdujo con una frase para el bronce: “este poema me interpela porque trata de la derrota y el fracaso”. Luego de tal alarde de falsa modestia, de chiste pedagógico y senil infantilismo, ratifiqué que la literatura era otra cosa : una flor que no crece en un jardín con rejas, a la vera de academias y juegos de poder, sino en el borde de un sendero eriazo o en una comarca desconocida.

lunes, agosto 20, 2007

VOLVIENDO A CIUDAD SUR



El frío persiste, pero el sol amengua la sensación sicológica de muerte propia del nublado. En Coñaripe nevó. Estoy en el soleado Nacimiento (ayer comí tortolas con salsa de vino, petalos y longaniza ranchera, gracias a Mario Galaz que me llevó al cumpleaños del profesor y folclorista Gabriel Barrientos, que es muy momio pero muy buena persona) y mañana regreso a Ciudad Sur, esperando encontrarme con María José, un chica sencillamente encantadora, como un gato colorín en primavera.

Maldonado fue operado y salió del hospital. Está muy bien y eso es maravilloso. Ayer me envió un largo comentario sobre Mirko Josic, el croata que llevó a Colo-Colo a ganar la Copa Libertadores del 91, y que según él es un antecedente directo del loco Bielsa. Josic era un tipo muy cerebral que implantó el esquema de jugar con un líbero, dos stoppers, dos laterales a la altura de la media cancha, cuatro volantes (dos de marca y dos de creación) y un solo delantero. Con ese rarísimo invento el Colo fue una máquina imbatible donde, a la brasileña, los laterales volantes Pizarro y Espinoza llegaban a centrar varias veces por tiempo, como dos punteros netos. En Chile no entendíamos cómo un equipo con un solo punta podía ser tan ofensivo, tan vertiginoso; fue notable cómo impuso el concepto de la marcación individual y un alto nivel de exigencia física. Se dice que no concebía que si a un futbolista le pides dar 12 vueltas a la cancha éste de sólo 9; esa costumbre tan chilena de sacar la vuelta (y aquí si que es atingente el mentado concepto) le parecía irreal.

Es de esperar que con Bielsa, un admirador de Josic, se acaben los temas de indisciplina, las llamadas y contactos con “los seres queridos” que sólo distraen al jugador; éste debiera sentirse como en una guerra, comiendo inteligentemente, entrenando y mentalizándose para salir a asesinar, dando la vida en ello, sin fijarse en la novia, el bebé recién nacido o -horror de horrores- en el enmierdado programa televisivo que le pregunta, ad portas del partido, si se revolcó o no se revolvó con Juanita Chuchañoncha o Ramona Nalgaverde.

Con singular afectación, Maquiavelo también me habló de los sufrimientos del pueblo peruano a raíz del reciente terremoto. “Lo que me altera es que el gobierno del Perú no tenga un aparato de planificación de emergencias para soportar este tipo de desastres. No hay morgues, se caen las redes del teléfono y no se levantan en días, escasea el agua de un día para otro y todo el país parece aplastado, como si esa violencia española que otrora dejó pobre de autoestima y de oro al virreinato, les pesara como eterna maldición. La inocencia, que tantas veces nos hace tropezar con monos incendiados (“el pueblo unido...”, “un pronunciamiento”, una “alegría ya viene”) quizá azota con más fuerza a nuestros hermanos incaicos… "porque YO VOTO por Fujimori, porque con él seremos igual que el Yapón, señorita", o "Con el Cholo Choledo tendremos una real democracia para el pueblo". Parece que después de tantas dictaduras, de tantos años de senderos y promesas sólo quedaran las ruinas inertes y humeantes de un imperio que sólo se sostiene con la fe de su pueblo, resignado a un infortunio secular".

César Abuelo, poeta idealista (filosóficamente hablando), me envió una crítica muy favorable que le hizo el doctor Gregorio Rojas a su trabajo, incluido en la antología de poesía mapuche “La memoria iluminada”, perpetrada por Genaro Huenchullán. Su gesto de minotauro que ve a a literatura como un ejercicio de poder elitista, lejano al pueblo o al sujeto de a pie, se parece más al del alumno brillante quien con estudiada petulancia te refriega sus notas sin pretender nada más que ponerte el pie encima
, que al del alumno solidario capaz de trascender de si. Desde que conozco a Abuelo lo sé un poeta noble, pagado de si mismo y alejado por completo de ese gesto de pedagogía natural que algunos vates tienen y que los hace entrañables; a él le importa un rábano la suerte del tipo analfabeto o sin lecturas...
Me siento en parte como en la última imagen de "El expreso de medianoche" (en la foto la carátula del filme de Alan Parker), cuando Billy (un joven norteamericano que apresan en Turquía por traficar droga y envían a una cárcel totalmente inhumana), luego de matar al sicótico guardia que le hacía la vida insufrible, huye disfrazado de guardia por el patio, y tras ver cabizbajo y resignado como venían a apresarlo, al final casi no puede creer que no lo descubran y empieza a correr hasta dar un salto de alegría. Última imagen congelada de ese dramático filme.

jueves, julio 26, 2007

MALDADO EN EL HOSPITAL


Claudio Andrés Maldonado (en la foto en un viaje a París que emprendió hace un par de años), escritor y profesor de lenguaje y uno de los tipos con los cuáles he tenido más empatía en lo que llevo de existencia, está internado en el Hospital de Temuco. Ciertamente ya pasó lo peor y el paro cardiorespiratorio no se lo llevó hacia el otro lado. Pero estuvo a punto. Su inconciencia, a ratos parcial, duró más de una semana.
Muchos lo fueron a visitar (yo sólo fui dos veces), y sería lato e impreciso nombrarlos a todos. No voy a hablar de eso ni de las cadenas de oración, ni del hospital, donde la buena voluntad, sobre todo de los enfermos, hace sobrellevable ese ambiente hacinado... como la humanidad misma.
A un lado de su cama yacía un caballero que era igual al poeta nacional Eduardo Anguita, un reconocido hipocondríaco (el poeta, no el enfermo del 2007). Algo más allá estaba un clon de Roberto Dueñas, un leproso televisivo sin importancia para los seres humanos (quizá sí para las bestias); al frente se hallaban Pablo Ruiz Picasso y el científico noruego José Ancán Jara. Maldado pasaba revista a todas esas instantáneas mientras leía la antología poética Santa Rosa 57, elaborada por poetas como Ernesto González, Guido Arroyo, Carlos Cardani y Juan Pablo Pareira, entre otros, y que le regaló Marcela Parra.
En eso llegamos junto a Leandro y al oír a Maldonado casi no podemos dejar de reír, como en ese antiguo sketch del "Japenning con Ja", donde un enfermo Jorge Pedreros recibía la terrible visita de dos amigoides. Le pasamos un volumen de la prosa de Borges. No podemos conversar muy bien, pero el día anterior el hombre ya nos había hablado de su viaje. Dándose a la dura tarea de imaginar en medio de los prodigios de la anestecia (donde todo o casi todo es "irreal e imaginario") y de los demonios que huían de su cuerpo, Maldado nos contó que estuvo en una furiosa batalla. Fue en la Primera Guerra Mundial o en la guerra franco prusiana de 1970; que estaba en el pueblo de Buin, donde vivían casi puros haitianos, adeptos al vudú, adictos a la marihuana y al ejercicio infatigable del mal; nos contó que fue detenido y torturado con agujas, que un negro vernáculo lo había amenazado previamente ("conche' tu madre, me las vas a pagar"), y que hubo de sortear unas ciénagas rojas y un pantano colindante a la foresta de Marchenoir. No recuerdo mucho más, porque la memoria es porosa para el olvido, y porque los prodigios aquellos -que Maldado asegura que sólo le resta transcribir (no escribir)- fueron demasiado heterodoxos, como un sueño perpetuado en medio de sondas y sueros, en medio de besos y palabras de aliento, en medio de frías y eficientes enfermeras, en medio de industriosos artificios del tecné medicológico, en medio de temor y la esperanza.
Maldonado se veía de buen humor, y ya definitivamente no se nos fue al excusado del Señor. Es más, está implacable. Cuando una tontita con título (casi todos los humanos son tontitos en uno u otro aspecto) le preguntó si ya había caminado, el escritor le dijo que había ido al baño "con la premura de un niñito de Coanil atendido en la Teletón y con una docena de diazepanes en el gaznate". ¡ESE ES MI AMIGO!
Esa es la alegre maldad de la que nos habla Nietzsche. Y ahora, que siento que el único sentido que pudiera tener el sufrimiento es acrecentar la carcajada (mucho menos que "divinizarnos y acercarnos a Dios" como dicen algunos degenerados), no puedo dejar de sentir que NO existe la enfermedad, que NO existe el dolor, que NO existen los reveses y las molestias, que NO existe la ni el hambre ni el temor a la , que NO existe la derrota y que no existen las dificultades, que NO existe Prometeo ni los malos momentos ni la vejez ni el infortunio ni la fealdad ni la tragedia ni la derrota ni los perros callejeros. Que tenemos la obligación de saltar sobre el mal, de conjurarlo para siempre, al igual que a la muerte, y sin la colaboración del famélico Señor; o, más acertadamente, sin la colaboración de los degenerados que se creen sus herederos sin siquiera conocer(lo).

lunes, julio 23, 2007

YÉNDOME DE NACTOBAR


Me estoy yendo de NACTOBAR a empezar una nueva incursión periodística en CIUDAD SUR. Ayer domingo la selección chilena de fútbol sub-20 (con nombres como Suárez, Toselli, Sánchez, Vidal y Vidangossy; con nombres como Isla o Hans Martínez, autor del gol final) obtuvo el tercer lugar en la copa del mundo de Canadá. El equipo del profe José Sulantay (que alguna vez sacó campeón a Cobreloa en un tiempo en que a mí el fútbol todavía me importaba) mostró durante todo el certamen un juego brillante, con una defensa muy sólida y un mediocampo capaz de urdir jugadas a ras de suelo, como estaba haciendo falta en el fútbol chileno. La regularidad defensiva se unió a la capacidad de generar buen fútbol ofensivo, lo que se concretó en 5 triunfos (contra Canadá, Congo, Nigeria, Portugal y Austrial), un empate (contra Austria en primera rueda) y una sola derrota (el 3-0 de los argentinos), y con el recor mundial del portero Cristopher Toselli de 492 minutos sin recibir goles en su valla. Este comentario me está quedando muy mal, una impresentable colección de lugares comunes.

Un par de días antes, la noche del jueves 19 de julio, 13 jugadores fueron detenidos por desórdenes en la vía pública y brutalmente golpeados (incluso con electricidad) y sometidos a gases lacrimógenos. Condorito, que estaba en el estadio, también se fue detenido por saltar a la cancha.

Creo que Conchita -la periodista que conocí en el diplomado en escritura audiovisual en la Católica el 2005 y que es muy eficiente, exitosa, altanera, cortés, prepotente, exquisita y trabaja en la CNN de Santiago- ya se había ido de Toronto, en el estado canadiense de Ontario, que es donde ocurrió la pateadura y donde ella está residiendo en su perfecto proyecto de vida donde no descartaba la producción cinematográfica en grande, y por eso no intercedió por stos vapuleados guerreros del balompié.

Conchita (que en estos momentos tengo conectada en el messenger, pero a quien no me interesa dirigirle la ) no pudo salvar a estos mocosos. Ya estaba en La Serena, su ciudad de origen, cuando ocurrió la feroz represión de parte de los candienses, que sólo rubricaron su fama de ahuevonados, así como en el partido reciente los argentinos habían rubricado su fama de farsantes, "cancheros", como se dice, esos que a diferencia de uno conocen al dedillo la letra chica del convenio o llegaron mejor posicionados.
Recuerdo que una vez le dije a Conchita que los canadienses tienen fama de ahuevonados, sobre todo de parte de los norteamericanos; y ella me contestó que jamás había oído semejante cosa, pero el tiempo me ha dado la razón en casi todo. En casi todo. Y no pretendo explicarme porque no me interesa seguir escribiendo. No hay tema. Sólo unos pocos ejercicios de digitación en la oscuridad, para celebrar como en un rito de trabajo nocturno las fumadas junto a mi vecino Germán Galaz en la estación del frío, a pocas semanas de que el invierno concluya.
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Y como decía el otro...

J'ai de mes ancêtres gaulois l'oeil bleu blanc, la cervelle étroite, et la maladresse dans la lutte. Je trouve mon habillement aussi barbare que le leur. Mais je ne beurre pas ma chevelure.Les Gaulois étaient les écorcheurs de bêtes, les brûleurs d'herbes les plus ineptes de leur temps.

domingo, junio 24, 2007

CARTA AL CONSEJO DEL LIBRO


La siguiente carta, cuyo autor intelectual no soy yo si no el periodista Aníbal Barrera que se parece y no sólo físicamente a Pablo de Rokha, la firmé de manera inercial. El daño ya estaba hecho y lo que de verdad ameritaba era el suicidio, pues en esa postulación había demasiado en juego, partiendo por el hambre (de todo tipo) y la credibilidad familiar.

Por eso entendía que sumarme a aquel fútil alegato, seguramente instigado por la poeta Tomasa Cangurón (otrora experta en amiguismos más o menos descarados), era en cierto modo avalar esa forma tan fea del chuchasumadrismo llamada (la palabra no existe) temperamentalidad. Pues siempre, y quizá paradójicamente, he creído que los seres temperamentales son inferiores. Por ejemplo, creo que el hecho de que Tomasa haya dicho que no quería sus "cuatro millones legítimamente ganados, si no sólo las copias de mi libro inédito" (www.letras.s5.com/090607.htm), es un hecho que contamina a todo el género humano. Porque no hay estupidez en el mundo que no sea germen de un infierno posible.

En todo caso, decidí seguirle el juego a Barrera y divertirme. Hay en esa carta, que fue publicada en varios diarios, a lo menos una frase excepcional. Lo que más suscribo de ella es que los señores del Consejo del Libro tienen un criterio de selección por decir lo menos miope que, salvo excepciones, se engulle a sus hijos más dotados (como en el dios Cronos de la foto); y que en el prostíbulo literario de la patria parece estar todo dicho en lo que a concursos se refiere. La batalla por la vida va perdida de antemano, pero lo heróico es ganarla, decía De Rokha: alguien a quien, por políticamente incorrecto, el Consejo del Libro habría ninguneado de manera pertinaz. Pero él se habría permitido cualquier cosa, menos gimotear sin clase. He aquí la carta.

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En fecha reciente, los escritores nacionales Erick Pohlhammer, Raúl Zurita, José María Memet, Sergio Badilla, Omar Pérez, Mauricio Barrientos, Felipe Ruiz, Teresa Calderón, Gustavo Barrera, Víctor Hugo Díaz y Camilo Brodsky emitieron una categórica declaración pública en la que comienzan sosteniendo que nuestro país vive la peor crisis cultural de su historia. Tal lapidario aserto dice relación con los procedimientos empleados por el Consejo del Libro para evaluar los proyectos literarios que escritores emergentes y consagrados presentaron durante el presente año al área de Fomento de la Creación Literaria para su financiamiento. “…Se debería afirmar que el país no tiene proyecto cultural y que su masa crítica, creativa y artística, está sujeta a los vaivenes de la mediocridad, del oportunismo y de la corrupción”, afirman los escritores mencionados.

Desde nuestra perspectiva de escritores de la mapuche región de La Araucanía –tierra pletórica de prosapia guerrera y literaria– expresamos nuestro absoluto respaldo a la legítima protesta de nuestros pares. No lo hacemos desde frustración alguna; de lo que sí estamos ciertos es de la calidad y altura de miras de los proyectos con los cuales concursamos. Así como también de que los evaluadores santiaguinos de los mismos parecen estar obnubilados por una extraña forma de oligofrenia.

A uno de nosotros –Guillermo Chávez, periodista y escritor– se le evaluó técnicamente en términos de que se trata de un escritor conocido en su medio, pero sin proyección nacional. Creemos que se está en presencia de una chabacanería y de una estupidez, toda vez que el proyecto escritural de Chávez consistía en una novela de no ficción en la que aspiraba a poner de manifiesto los vaivenes culturales y las contradicciones –no pocas veces, horrorosos– que ha debido vivir nuestra muy sufrida región desde los días previos al advenimiento de la democracia en 1990. Guillermo Chávez, periodista del diario Austral de Temuco desde 1986, ha sido un observador privilegiado de esa realidad. Por otra parte, ¿de dónde salen esos premonitorios evaluadores, capaces de conjeturar en torno a las posibilidades de proyección nacional de un escritor al que el centralismo santiaguino relegó al anonimato?

Otro de los nuestros –Aníbal Barrera, también periodista y escritor– presentó un proyecto de ensayo acerca de la teoría de un ilustre psicólogo chileno, don Héctor Pauchard, la aplicación de la cual tendría significativos logros en la convivencia social de nuestra patria, particularmente en la prevención de todas las formas de violencia agresiva. La tenaz estulticia de los evaluadores los llevó a sostener que se está en presencia de un interesante material ensayístico, pero no lograron divisar las proyecciones de la obra; pese a que la fundamentación del proyecto carecía de fisuras, según lo expresó un connotado integrante local del Consejo de la Cultura y las Artes.

Luis Marín, también periodista, elevó en su calidad de escritor profesional un proyecto novelístico de indiscutible interés, nutrido por su experiencia reporteril, la cual le permitió conocer la increíble evolución de un ex oficial del Ejército de Chile, desde una irreductible devoción a la filosofía de Nietzsche hasta su actual condición, evolución que da cuenta de su paso por muchas ideologías políticas, en una suerte de correlato de 40 años de la historia nacional de las que fue testigo omnipresente. Los competentes evaluadores estimaron que el proyecto de Marín es una suerte de apología del nazismo, lo que ven en contraposición de la lógica del Consejo del Libro y la Lectura.

¿Qué es todo esto sino chabacanería y estupidez? ¿Se equivocan acaso aquellos escritores nacionales cuando afirman que la masa crítica, creativa y artística de nuestra nación está sujeta a los vaivenes de la mediocridad, del oportunismo y de la corrupción?


Aníbal Barrera Ortega. Periodista y escritor
Guillermo Chávez Sepúlveda. Periodista y escritor
Luis Marín Cruces. Periodista y escritor.


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domingo, junio 17, 2007

EL ODIO VIRTUAL: PARTE UNO

Hace algo de tiempo, cuando el joven poeta HIPERVENTILADO Camilo Herralde (uno de los seres más proactivos de la poesía chilena que he conocido en el último tiempo) ideó el blog www.violentosur.blogspot.com (que debe estar fuera de circulación), con el fin de informar sobre los pormenores de esa interesante actividad que fue el PRIMER ENCUENTRO DE POESÍA “VIOLENTO SUR”, que se desarrollo en la ciudad de Temuco a fines de enero de este año 2007 y con casi 30 invitados, nadie pensó, ni en sus mejores sueños o pesadillas, que el blog aquel se convertiría en un auténtico vertedero de la envidia y del resentimiento.

Asimismo, al revisar de manera profusa una serie de páginas (como por ejemplo el espléndido blog de Pablo Rumel,
www.digresivo.blogspot.com ) me doy cuenta de que hay en el aire una suerte de ética de la envidia, de odio ciego y contumaz, de cuestionamiento hacia todo aquel que por las razones que fuere está mejor posicionado o-ha leído-más-o-ha-dado-más-que-hablar-o-tiene-más-y-justa-fama-dinero-o-mujeres-o-gracia-o-talento-o-suerte-o-simpatía-o-conjunciones-astrales-más-benévolas que uno. Pongo el caso de Rumel, un sujeto gratamente enciclopédico y adepto al rock pesado, porque en varios de los comentarios de sus blogs le han tirado una mierda a mi juicio inexplicable, ¡SI HEMOS DE CONSIDERAR LO QUE DE VERDAD IMPORTA EN UN BLOG QUE ES SU CUALIDAD APORTATIVA! Como estoy un poco viejo, con enfermedades a la próstata y perdiendo la vista y el olfato, quizá peque de ingenuo al reparar en algo tan obvio, mas recapitulando llego una vez más y por diez milésima vez a la conclusión de que la envidia SE ACRECIENTA PRECISAMENTE AL CONTEMPLAR LA GRANDEZA DEL OTRO. Ya lo dijo Friedrich Wilhelm Nietzsche en el aforismo N° 173 de la cuarta parte de su notable “MÁS ALLÁ DEL BIEN Y DEL MAL” (libro que recomiendo encarecidamente, quizá incluso más que el archimanido pero no por eso menos agraciado “ALSO SPRACH ZARATHUSTRA”) : “NO SE ODIA A QUIEN SE DESPRECIA, SINO AL ADVERSARIO A QUIEN SE ESTIMA IGUAL O SUPERIOR A UNO MISMO”. Así de simple es la cosa, y en la lógica de la envida (que según la teología es el segundo pecado capital menos grave después de la pereza, pero para mí es uno de los primeros) cabe todo, por ejemplo espetarle a la gente vicios, defectos y errores que nada tienen que ver con el tema tratado.

Sobre esto último debo mencionar un dato interesante. Hace unos cinco o diez años atrás (prefiero indeterminar la fecha) el ultra-laureado poeta Genaro Huenchullán (con quien he tenido desencuentros terminales a causa de su soberbia) estuvo gravemente enfermo de cáncer. A raíz de eso, su archienemigo cabal (y aquí estamos hablando de una querella literaria digna del odio entre Pablo Neruda y Pablo de Rokha, aunque los actuales vates no les lleguen ni a los talones a aquellos colosos), el poeta Elicura Llanquilef, le vertió a Miguel Cerón Bontes el siguiente comentario: “¿Y TODAVÍA NO SE MUERE ESE CONCHAS DE SU MADRE?” Me parece que eso es demasiado. Porque hay otras armas. Porque hay otras formas, algo menos innobles, de combatir o despreciar al enemigo o adversario. Yo creo que lo único que va quedando en esta bolsa de gatos (de campo) que es la literatura chilena, es mentar a los hijos, diciendo por ejemplo: “¡maraco conchas de tu madre, al menos yo no tengo un hijo con síndrome de down!”. Cuando ello ocurra, estaremos en un estadio superior de involución, pero en esos tiempos, la televisión exhibirá en horario prime programas de sujetos desollados y vertidos en agua caliente, o violencias de esa índole, de las que la Historia está llena.

Por ejemplo, el zar Iván el Terrible (1530-1584), un ser que emprendió algunas notables campañas militares, un verdadero triunfador, se caracterizó por un grande desprecio por sus semejantes, y por sus alardes mistizoides. Extraeré tres párrafos de su biografía elaborada por el ruso Henry Troyat:

“Por pura crueldad refinada, los maridos eran torturados delante de sus esposas, las madres delante de sus hijos. Les daban latigazos, les rompían los miembros, los emasculaban y tostaban a fuego lento… Al principe Oprichnik lo hirvieron en agua caliente y lo sumergieron después en agua helada y su piel se desprendió como la de una anguila, y esto fue hecho delante de toda su familia. En todo aquel suplicio, Oprochnik no paraba de rezar y pedir por la salud del zar”.

“Según el zar, para conocer los misterios humanos no había nada más instructivo que observar las reacciones de una víctima indefensa enfrentada al dolor y la muerte. Incluso alguien como él, acostumbrado a las cámaras de tortura, sentía placeres inéditos… Después de moler a palos, desollar, atenazar, descuartizar, asar, el zar se hundía en la mujer o en Dios con bríos renovados, porque era un sensualista irrefrenable y un hombre muy creyente”.

“Cuando torturaba a un culpable verdadero, tenía una sensación de venganza cumplida y, más allá, de estar de acuerdo con el tribunal de Dios, lo cual era muy agradable. Pero cuando torturaba a un inocente su gozo era más sutil y más intenso. Lo que sentía entonces era el placer de hacer daño por hacerlo, la embriaguez de destruir a un semejante sin motivo, el orgullo de sentirse encima de las leyes humanas. La justicia injusta es un manjar refinado… cuando castigaba sin razón se volvía igual a Dios”.

EL ODIO VIRTUAL: PARTE DOS


Quizá el carácter digresivo del posteo anterior me llevó a otras aguas. Yo hablaba del odio virtual. Decía que muchos de los blogs se han convertido en receptáculos del resentimiento y de la envidia, vertidos en forma de comentarios casi siempre anónimos, a modo de chistes o recados funestos o invenciones de apodos y contra invenciones. Y ello -el no saber quien es quien- es extrapolable a buena parte del fenómeno de internet, que ocurre de manera virtualizada, con gentes que muchas veces no tienen rostro, ni edad, ni nacionalidad, ni sexo siquiera. En Colombia, sin ir más lejos, hay varias páginas de sicarios que ofrecen sus servicios y a los que nunca les veremos la cara. Nadie sabe quien es quien en este paraíso o este infierno de la web.

Voy a contar una experiencia personal, que algo tiene que ver con el blog censurado.

En el verano del presente año de 1987 hubo un encuentro de poesía con casi 30 invitados de varias ciudades. Uno de los organizadores fue un sujeto (Lautaro, setiembre de 1975) a quien por comodidad narrativa llamaremos Cocorro el Cocodrilo. Es éste un hombre de barba y corazón luciferino, más petulante que el hipo y del todo estragado en la feral esquizofrenia, enfermedad que nunca le han diagnosticado (pues nunca ha ido a un siquiatra), pero que -entre otros males- lo lleva a autodesbaratarse y a ¡MENTIRSE A SI MISMO! Sobrarían los ejemplos para rubricar mi aserción, pero puedo contarles, así para mentar uno solo de sus chistes, que hace algunos años, cuando yo hacía un curso de inglés en la ciudad de Santiago, le conté que intentaba mis primeras traducciones, específicamente de algunos poemas del irlandés William Buttler Yeats, y el me contestó : “me parece bien, pero si yo hiciera un curso de inglés lo haría con el único fin de superar a Shakespeare en su lengua”.

Hace poco más de un mes este niñajo (no es oligofrénico pero aparte de ser envidioso se autodesbarata, lo cual lo convierte en uno) me sorprendió, estando yo muy borracho, llevándome desde su casa y sin antes consultarle, la antología de poemas de Bolaño “La universidad desconocida”. Este deporte lo hemos mutuamente practicado durante años sin que ello constituya una querella por hurto calificado (de hecho, para bien o para mal, la propiedad privada de los libros es algo siempre relativo, por lo cual aconsejo intercambiar o regalar, pero jamás prestar). A raíz de eso, un par de horas después y luego de recuperar “La universidad…”, me expulso furiosamente del bar que regenta, y sólo gracias al oficio de varios amigos, casi todos poetas (porque supuestamente se realizaba la última versión de “Violento Sur”, ¡PERO SIN PÚBLICO PORQUE EL SUJETO NO LE DIJO A NADIE QUE LE HABÍAN SACADO UN PARTE POR ATENDER SIN PATENTE!), no llevó a cabo su intención.

Pero eso no es todo. Como debido a la gran cantidad de posteos insultantes y ninguneantes que Cocorro el Cocodrilo recibió en el blog de
www.violentosur.blogspot.com, y de los cuales él se defendía de una forma que da pena, ya glorificándose (“fui educado en las artes del karate y la maratón; soy un ser luminoso y superior a quien todo el mundo abre las puertas”) o inventando cartas de mujeres que lo han admirado, se volvió paranoide. Al punto de amenazar con golpearme si iba a su casa a buscar la mochila que me sustrajo para ver si le había sacado más libros. En esa mochila estaban dos ediciones de mi texto “Palacio Larraín” (“La calabaza del diablo”, 2006) y -esto si que me duele más- algunas notas de prensa donde se habla de los lanzamientos que he hecho de mi libro, de las que no tengo copia.

Lo cierto es que no me va a devolver la mochila. Es más, me amenazó groseramente si yo iba a conversar, civilizadamente, el asunto a su casa. En años anteriores no habría sentido temor de ir de todas formas, pero en el tiempo presente, Cocorro consume montañas de cocaína… y quines sabemos de ciencia intuímos lo que la cocaína podría provacarle a un tipo que más encima no sabe quien es. Que es virtual. Más irreal que su perpetua cazuela de mentiras.

Ante todo, lo que le duele a Cocorro es que yo haya publicado antes que él, y el que yo sea considerado un escritor y él no, debido a lo cual suele acusarme de FAMOFÍLICO (acabo de inventar una palabra). Además, siempre me achaca como un crimen el que yo sea de otra clase social que la suya, el que no haya pasado hambre durante mi infancia, y el que mis padres me apoyen en momentos en que yo no puedo autosolventarme. Eso es esquizofrenia, porque a él también lo apoyan; de hecho, el bar que atiende (y que en ciertas épocas le reporta montañlas de dinero) se lo arrendaron sus proletarios y esforzados padres que en realidad se dedican a eso. Algo me dice que esa bar seguirá teniendo buenas ganancias, pero estoy casi seguro que Cocorro el Cocodrilo va por mal camino si no acude de manera urgente a realizarse un sahuerio… o a lo menos una carta astral, porque el buen hombre no cree en Dios ni en casi nada de manera constante. Es más, ahora dice estar enamorado de una tipa a quien en cierta ocasión insultó por mail de la forma siguiente “Y DÉJAME TRANQUILA POBRE HUEVONA. Y NO TE DIGO HIJA DE PUTA PORQUE NO TIENES MADRE”.

Nada más virtual que Cocorro. Nada más irreal que Cocorro enojado en virtud de cuestiones virtuales. Al menos me has regalado un personaje, mi querido Pedro Chucha Rancia.